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Cómo medir si tu CRM te está dando dinero

Qué medir para saber si el CRM se está pagando: tasa de conversión, oportunidades que no se enfrían, ciclo de venta y el coste de las ventas que ya no pierdes.

Medir el retorno de un CRM es más fácil de lo que parece, con una condición que casi nadie cumple: hay que tomar la foto de partida antes de empezar. El problema es que el retorno de un CRM no está donde la gente lo busca. Nadie vende un 20 % más el primer mes por instalar un CRM. Lo que hace un CRM es que dejes de perder lo que ya tenías —oportunidades que se enfriaban, presupuestos sin seguir, clientes que se caían sin que nadie lo viera—, y eso también es dinero, medible, aunque casi nadie lo mida.

El retorno no está donde lo buscas

Un CRM rara vez hace vender más el primer trimestre; lo que hace es que dejes de perder oportunidades que ya tenías, y eso también es dinero. Si buscas el retorno en “cuánto más he vendido este mes”, casi seguro no lo encontrarás al principio y concluirás que no sirve. Búscalo donde está: en los presupuestos que antes se quedaban sin contestar y ahora se siguen, en las oportunidades que antes se enfriaban en silencio y ahora tienen una próxima acción, en el cliente que antes se caía sin avisar y ahora salta una alerta. Ese es el terreno donde un CRM se paga.

Lo que hay que medir antes de empezar

Esta es la sección crítica y la que casi nadie aplica: sin foto de partida no hay retorno demostrable. Si no sabes de dónde partías, nunca podrás probar que has mejorado. Antes de implantar el CRM, captura cuatro números, aunque sea a mano y a ojo:

  1. Tu tasa de cierre de presupuestos: de cada diez que mandas, ¿cuántos ganas?
  2. La duración media de tu ciclo: desde el primer contacto hasta el cierre.
  3. Las oportunidades abiertas y su importe: cuánto tienes ahora mismo en juego.
  4. El porcentaje de presupuestos sin seguimiento: cuántos mandas y no vuelves a tocar.

Cuesta una tarde y vale su peso en oro: es la línea base contra la que, dentro de seis meses, vas a demostrar —a tu gerencia o a ti mismo— si el CRM está funcionando.

Primeros meses: indicadores de uso

En los primeros meses todavía no se mide resultado, se mide si el equipo lo usa, porque un CRM que nadie llena no puede dar retorno. Los indicadores de esta fase son de adopción: oportunidades creadas, actividades registradas, y sobre todo fichas sin próxima acción (las que se están quedando huérfanas). Si estos números van bien, el retorno llegará; si el equipo no lo está usando, hay que actuar sobre la adopción antes de esperar resultados, y eso lo tratamos en cómo implantar un CRM y que el equipo lo use.

A partir del tercer mes: indicadores de resultado

Cuando el uso está asentado, empiezan a servir los indicadores que de verdad hablan de dinero:

  • Tasa de conversión por etapa: dónde se te cae la gente en el embudo.
  • Duración del ciclo de venta: si baja, cierras antes y con menos esfuerzo.
  • Oportunidades enfriadas: las que llevan demasiados días sin actividad. Que este número baje es el retorno en estado puro.
  • Valor del embudo: cuánto tienes en juego y cómo evoluciona.
  • Motivos de pérdida por categoría: por qué pierdes, que te dice dónde actuar.

Estos salen de los informes que ya genera un embudo bien montado, así que no hay que inventarlos; de dónde vienen está en embudo de ventas en el CRM.

La cuenta del retorno

La fórmula, sencilla y honesta: coge las oportunidades que antes se enfriaban sin seguimiento, multiplícalas por tu tasa de cierre y por tu ticket medio, y compáralo con el coste anual del CRM.

Un ejemplo. Antes se te enfriaban sin seguir unos 8 presupuestos al mes. Con el CRM recuperas el seguimiento de esos 8: aunque solo cierres 2 de cada 10 (tu tasa real), son 1,6 ventas al mes que antes perdías. Con un ticket medio de 1.500 €, son unos 2.400 € al mes, casi 29.000 € al año, frente a un CRM que te cuesta una fracción de eso. Los números serán los tuyos, pero la mecánica es esa.

Un aviso importante para no perder credibilidad: no le atribuyas al CRM subidas de venta que pueden venir del mercado, de una buena campaña o de la temporada. Sé conservador en la cuenta. Un retorno modesto y defendible convence a una gerencia; uno inflado se desmonta a la primera pregunta.

Los retornos que no se ven en la cuenta

Hay valor que no cabe en la fórmula y conviene nombrar sin inventarle cifras: el comercial que se va y no se lleva la cartera porque vivía en el CRM; el que coge el teléfono y sabe al instante de qué va ese cliente y qué se habló la última vez; la previsión fiable que te permite planificar compras y producción sin sustos. Nada de esto sale en el ROI, y sin embargo es parte de por qué merece la pena.

Cuándo el CRM no está dando retorno

Por honestidad, también hay que saber reconocer cuándo no funciona. Las señales: nadie lo llena, el embudo está lleno de zombis que nadie limpia, o se usa solo como informe para dirección y no como herramienta que ayuda al comercial a vender. En los tres casos el problema no suele ser el software, sino la implantación y el uso, y tiene arreglo: casi siempre pasa por volver a la adopción, simplificar lo que se pide y devolverle valor a quien mete el dato. Cómo, en cómo implantar un CRM y que el equipo lo use.

Preguntas frecuentes

¿En cuánto tiempo se nota si un CRM funciona?

Los primeros dos o tres meses se ve la adopción (si el equipo lo usa), y a partir del tercero empiezan a moverse los indicadores de resultado: conversión, duración del ciclo, oportunidades que dejan de enfriarse. El retorno económico claro suele necesitar de tres a seis meses, y por eso es tan importante haber tomado la foto de partida antes de empezar.

¿Qué indicadores debo mirar los primeros meses?

Los de uso, no los de resultado: oportunidades creadas, actividades registradas y fichas que se quedan sin una próxima acción. En esta fase lo que mides es si el equipo ha adoptado la herramienta, porque un CRM que nadie llena no puede dar ningún retorno por muy bueno que sea.

¿Cómo demuestro a mi gerencia que el CRM merece la pena?

Con la foto de partida y la cuenta del retorno. Si guardaste tu tasa de cierre, tu ciclo y tus presupuestos sin seguir de antes, puedes enseñar la mejora en números concretos y ponerla frente al coste del CRM. Sé conservador y no te atribuyas lo que pueda venir del mercado: un retorno creíble convence más que uno espectacular.

Medir el retorno de un CRM es sobre todo cuestión de haberlo implantado con criterio y de mirar los números correctos. Analizamos cómo vendéis, elegimos el CRM que encaja, lo implantamos con el equipo dentro y dejamos definidos los indicadores para que sepas si se está pagando: así enfocamos la elección e implantación de tu CRM. El coste, para completar la cuenta, en cuánto cuesta un CRM para una pyme.

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