WordPress
Núcleo, plugins y temas: versiones, abandonos y plugins «nulled». Usuarios y roles, contraseñas y 2FA del panel, xmlrpc, listado de directorios, permisos de ficheros, wp-config, formularios con subidas o spam.
Servicio
Revisamos tu WordPress, tu aplicación PHP y el servidor donde viven. Te entregamos un informe en lenguaje normal, con recomendaciones y soluciones para cada punto, y lo corregimos nosotros si nos das luz verde.
Te llamamos en menos de 24 horas laborables. Si has visto algo raro ya, dilo en el formulario y lo tratamos primero.
Te decimos si hace falta auditar y qué costaría. Sin compromiso.
Si reconoces dos o tres, no esperes a que te lo diga el hosting o Google.
No pasamos un escáner y te mandamos el PDF que escupe. Miramos las cosas que de verdad abren la puerta en una web de pyme, con las manos dentro.
Núcleo, plugins y temas: versiones, abandonos y plugins «nulled». Usuarios y roles, contraseñas y 2FA del panel, xmlrpc, listado de directorios, permisos de ficheros, wp-config, formularios con subidas o spam.
Versión de PHP, inyección SQL, XSS, CSRF, subida de ficheros, sesiones y login, credenciales en el código o en el repositorio, dependencias de Composer con fallos conocidos y errores que enseñan rutas o datos.
Sistema y paquetes sin actualizar, Nginx o Apache, TLS y certificados, cabeceras de seguridad, puertos de más, bases de datos y paneles expuestos, SSH con contraseña o root, Docker y usuarios con permisos de sobra.
Si existen, dónde viven y si alguien ha restaurado alguna vez. Una copia que nadie ha probado no es una copia. Lo contamos en detalle en copias de seguridad y continuidad de negocio.
Quién tiene qué: panel, hosting, dominio, correo, DNS, repositorio. Cuentas de gente que ya no está, claves compartidas por WhatsApp y titulares que conviene poner a nombre de la empresa.
Lo primero es no empeorarlo. Borrar en caliente lo que se ve raro suele cerrar la puerta por fuera y dejarla abierta por dentro, y a los dos días vuelve.
Sacamos la web de producción o la ponemos en modo mantenimiento para que no siga sirviendo a visitantes ni mandando correo malo en tu nombre.
Antes de tocar nada, copia completa de ficheros, base de datos y logs. Sin eso no se sabe por dónde entraron ni qué se llevaron.
Quitamos el malware y, sobre todo, buscamos por dónde entraron. Si la vía de entrada no se cierra, la web se vuelve a infectar en días.
Contraseñas y claves API del panel, del hosting, de la base de datos, del correo y de los repositorios. Se cambian todas, no solo la que te suena peor.
Volvemos a producción con la web limpia y, si Google o las listas negras de correo la marcaron, pedimos la revisión para salir de ahí.
Te lo decimos antes de cobrarte nada, porque auditar lo que no toca es gastar sin arreglar lo que importa.
Nada se toca sin tu permiso por escrito y sin que sepas qué va a pasar.
Qué entra en la auditoría, qué no, con qué accesos y en qué ventana. Autorización por escrito antes de empezar: solo analizamos sistemas tuyos y con tu luz verde.
Pruebas sobre la web, la aplicación y el servidor. Herramientas automáticas donde ayudan y revisión a mano donde hace falta, que es la mayor parte.
Lista de hallazgos por riesgo real, con qué hace cada uno, cómo se corrige y cuánto cuesta corregirlo. En lenguaje normal, para que lo entienda cualquiera y no solo el técnico.
Arreglamos lo acordado nosotros, por bloques y con ventana pactada. Lo que prefieras corregir con tu equipo o tu proveedor, documentado para que pueda hacerlo.
Repasamos que lo cerrado está cerrado. Después, cuota mensual de mantenimiento con tiempos de respuesta por escrito, o te lo quedas tú.
No hay tarifa, hay presupuesto. Lo que lo mueve no es el tamaño de la web sino cuatro cosas concretas, y te las contamos para que puedas comparar lo que te demos nosotros con lo que te den otros.
Varias aplicaciones distintas, código a medida sin documentar, muchos perfiles de usuario con permisos cruzados y un servidor con años de instalaciones encima. También querer todo cerrado la misma semana.
Un WordPress estándar sin desarrollos encima, acceso limpio desde el principio, alguien dentro que decida rápido y aceptar que las correcciones vayan por bloques en lugar de todo a la vez.
Primero una llamada corta para ver el alcance. Después, precio cerrado para la auditoría y precio aparte para las correcciones, por bloques. Sin «horas estimadas» que se multiplican al final.
Si durante la auditoría aparece un agujero crítico (web ya hackeada, datos expuestos), paramos y te lo decimos antes de seguir. Se decide juntos si se cierra ya o se termina de ver todo.
Recomendaciones y soluciones concretas, no una presentación con la palabra «ciberseguridad».
Qué se analiza, con qué accesos y en qué ventana. Firmado por los dos antes de tocar nada.
Una página con lo importante: a qué estás expuesto, qué urge y qué coste tiene cerrarlo.
Cada hallazgo ordenado por riesgo, con lo que recomendamos hacer, cómo se resuelve y cuánto lleva.
Qué corregimos nosotros, qué hace tu equipo y en qué orden. Con fechas y responsables.
Quién tiene qué después de la auditoría: panel, hosting, dominio, correo, repositorio.
Repaso al final de las correcciones para dejar por escrito qué queda cerrado y qué no.
Cuéntanos qué web tienes y qué has visto raro, si es que has visto algo. Te decimos qué conviene mirar y qué costaría.