Suscripción o licencias
Lo que paga el fabricante del software, por usuario y mes o como licencia inicial. Multiplica por los usuarios reales, incluidos los que solo consultan. Suele ser la partida más visible y rara vez la mayor.
Servicio
Comprar el ERP es la parte fácil. Lo difícil es la implantación: configurar, migrar los datos, integrar lo que ya tienes y conseguir que el equipo lo use desde el primer día. Nos encargamos de todo eso, con presupuesto cerrado por partidas y plazo con fechas tras el análisis.
Te llamamos en menos de 24 horas laborables. Hablas con un jefe de proyecto, no con un comercial.
Nos dices qué programa tenéis o habéis elegido y qué tenéis que resolver. Te damos plan y presupuesto.
La implantación es el proyecto que convierte el software que has comprado en algo que la empresa usa de verdad.
Seis fases ordenadas. Cada una con qué entregamos y qué necesitamos de vuestra parte.
Nos sentamos con quien hace el trabajo —no solo con dirección— y salimos con el mapa real de cómo factura, compra, cobra y controla la empresa. De ahí nace el documento de requisitos, con lo imprescindible, lo deseable y lo que podéis dejar para una segunda fase. Si estáis todavía en elegir qué programa, lo tratamos en la fase de consultoría de ERP y CRM; aquí damos por hecho que esa decisión ya está tomada o muy encaminada.
Montamos el ERP sobre vuestros procesos: series de facturación y rectificativas, tarifas por cliente, flujos de aprobación, roles y permisos, modelos de Hacienda y remesas SEPA. En paralelo preparamos lo específico de España: Verifactu, SII si os aplica, y factura electrónica entre empresas cuando entre en vigor para vuestro tramo.
Clientes, artículos, saldos, series y el histórico que de verdad vais a necesitar. Mapeamos cada tabla, hacemos una primera carga en entorno de pruebas, cuadramos saldos contra el sistema viejo y repetimos hasta que todo casa al céntimo. Es la fase donde más proyectos se tuercen, así que no se despacha con un «eso lo importamos y ya». Lo contamos en detalle en migrar datos a un ERP.
Banco para la conciliación, pasarela de pagos, tienda online, marketplaces, TPV, transportistas, portal del cliente, software específico de vuestro sector. Lo que no se integra se queda tecleando datos dos veces: por eso lo tratamos como fase propia y con sus pruebas. Si tenéis varios canales, mirad también la integración de ERP, CRM y tienda online.
Formación específica para quien va a usar cada módulo —no una genérica para todos—, con casos reales de vuestra empresa y material que se queda para los que entren después. Es la partida que más se recorta y la que decide si el ERP se usa o se abandona a los dos meses.
Elegimos una fecha de corte, dejamos el sistema viejo en consulta y arrancamos con el nuevo. Los primeros días estamos encima para resolver las dudas que de verdad salen cuando se usa en caliente. Después pasáis al soporte y mantenimiento con tiempos de respuesta por escrito, no al «si pasa algo, llamadnos».
No damos un número redondo porque no existe: el coste real de implantar un ERP sale de desglosar cinco partidas y mirarlas una a una. Lo que sí te damos, tras el análisis, es un presupuesto cerrado por partidas antes de empezar.
Las horquillas orientativas por tamaño de empresa están en el artículo específico, para que te hagas una idea del orden de magnitud. Aquí te importa qué pagar y por qué, no una cifra sacada de contexto.
Lo que paga el fabricante del software, por usuario y mes o como licencia inicial. Multiplica por los usuarios reales, incluidos los que solo consultan. Suele ser la partida más visible y rara vez la mayor.
El análisis, la configuración y las adaptaciones. Es la partida que de verdad decide el presupuesto: cuanto más estándar sea tu operativa, más baja; cuanto más «lo hacemos así desde siempre», más sube.
Clientes, artículos, saldos, series y el histórico que haga falta. El coste depende de la calidad de los datos actuales y de cuánto se mete de verdad en el sistema nuevo; lo demás se queda archivado.
Cada conexión con banco, tienda online, TPV, marketplace o software sectorial es un proyecto pequeño con su propio precio. Se pueden escalonar: no todas tienen que estar listas el primer día.
Horas por perfil. Se puede bajar, pero no a cero: una implantación sin formación es una implantación que a los dos meses nadie usa.
La cuota que te deja un canal con tiempos de respuesta por escrito, actualizaciones de versión y cambios normativos. En el mantenimiento del ERP ves qué tiene que incluir y qué no.
Presupuesto cerrado y por partidas antes de empezar. Si cambia el alcance, cambia el presupuesto por escrito; sin «esto no estaba incluido» a mitad de proyecto. Los errores al implantar un ERP que más dinero cuestan empiezan casi siempre por un presupuesto opaco.
Documentos concretos que se quedan en la empresa, los uséis con nosotros o con otro implantador después. Nada depende de que estemos nosotros al teléfono.
Cada fase con sus hitos, qué entregamos y qué tenéis que validar vosotros. Nada de «te aviso cuando esté».
Alcance, plazo y precio por escrito antes de empezar, partida a partida. Si cambia el alcance, cambia el presupuesto; no al revés.
Cómo queda el sistema montado: series, flujos, permisos, informes. Es vuestro: os sirve para auditar, para formar y para no depender de nadie.
Clientes, artículos, saldos y series pasados del sistema antiguo y verificados contra sus totales. Si no cuadra, no se arranca.
Sesiones específicas para cada rol, con guiones y vídeos que se quedan en la empresa para los que entren después.
Canal con tiempos de respuesta por escrito desde el primer día, no una lista de contactos que luego nadie coge.
La implantación cambia según cómo vendas. Estas tres landings te llevan al escenario que se parece al tuyo, con el enfoque específico de implantación para cada uno.
Cuéntanos cómo trabajáis hoy y te proponemos las opciones que tienen sentido para tu caso. Si no te hace falta cambiar, también te lo decimos.