Saltar al contenido

Artículos

Facturar proyectos por hitos sin perder margen

Cómo plantear facturación por hitos en proyectos largos: anticipos, certificaciones parciales y qué controlar en el ERP para no dejarte nada sin cobrar.

Si tu empresa trabaja por proyectos largos (ingeniería, consultoría, instalaciones, obra, desarrollos a medida), facturar al final es una mala idea. Entre que arrancas y entregas pasan meses, los costes se acumulan, y cualquier retraso del cliente te deja la caja seca. La facturación por hitos parte el proyecto en entregables cobrables, encaja los ingresos con el avance real del trabajo y evita que una incidencia al final te tumbe el margen de todo lo anterior.

El problema no suele ser aceptar el modelo, sino definir hitos que el cliente firme sin discusión y controlarlos cuando el proyecto ya está en marcha. Vamos por partes.

Qué es facturar por hitos y por qué protege tu caja

Facturar por hitos es acordar en el contrato una serie de puntos del proyecto en los que se emite factura por un porcentaje o un importe concreto. No se cobra por horas trabajadas ni al final: se cobra cuando se cumple algo verificable (una entrega, una validación, una puesta en marcha).

Lo que ganas:

  • Flujo de caja alineado con el gasto. Pagas nóminas, materiales y subcontratas todos los meses; con hitos cobras también a lo largo del proyecto, no a los seis u ocho meses.
  • Menos riesgo de impago grande. Si el cliente deja de pagar en el hito dos, paras y pierdes dos meses, no todo el proyecto.
  • Menos discusión al final. Cada hito aceptado blinda la parte entregada. Si surge una pelea en el tramo final, lo anterior ya está cobrado.
  • Presión sana sobre el avance. Tu equipo tiene fechas de cobro, no solo de entrega: lo que no se factura, no se cierra.

Es el modelo estándar en obra, ingeniería, consultoría de implantación y proyectos de software. Si todavía trabajas con «50 % al pedido y 50 % a la entrega» en proyectos de más de dos meses, llegas tarde: tu competencia ya reparte en cuatro o cinco pagos.

Cómo definir hitos que el cliente acepte

Un hito mal escrito es una factura en el aire. La discusión no es «¿lo pagamos?», es «¿ya está cumplido?». Para que no haya dudas, cada hito debe cumplir tres cosas:

  1. Entregable verificable. No vale «avance del análisis»; sí vale «documento de requisitos entregado y firmado», «planos ejecutivos entregados en PDF y DWG», «ensayo de puesta en marcha superado». Algo que el cliente pueda tachar en una lista.
  2. Fecha o condición objetiva. O bien un calendario fijo, o bien un evento ligado al proyecto (recepción de materiales, aprobación de la dirección facultativa, firma del acta). Nada subjetivo.
  3. Importe o porcentaje cerrado. En euros o en % del total. Sin reglas de tres a medio proyecto.

Una estructura habitual, y que vende bien, en un proyecto de entre tres y nueve meses:

  • Anticipo a la firma (entre un 15 % y un 30 %). Cubre arranque, acopios y el primer mes de equipo. Sin anticipo, no empieza nadie.
  • Hitos intermedios (dos o tres), cada uno atado a un entregable concreto. Reparto proporcional al coste de cada fase, no a partes iguales si las fases no pesan lo mismo.
  • Hito de puesta en marcha o entrega final (entre un 10 % y un 20 %). Lo que cobras cuando el cliente firma el acta.
  • Retención de garantía opcional (un 5-10 % a 3-12 meses). Habitual en obra e instalación; en consultoría y software, menos.

Lo importante: que el cliente firme la tabla de hitos antes de empezar, con sus entregables y fechas. Si lo acuerdas de palabra, lo acabarás renegociando a mitad.

Si todavía estás peleando con cómo calcular el precio del proyecto antes de partirlo en hitos, cómo montar presupuestos y escandallos es paso previo: sin coste bien escandallado, cualquier reparto de hitos es a ojo.

Anticipos, certificaciones parciales y retenciones

Son tres mecanismos distintos y conviene no mezclarlos:

  • Anticipo. Factura emitida antes de empezar o al inicio, sin obra ejecutada todavía. Fiscalmente es una factura de anticipo que luego se regulariza en la factura final o en la de cierre: la cantidad anticipada se descuenta del importe total facturado. Lo lleva cualquier ERP serio con el flujo de anticipos ligado al pedido.
  • Certificación parcial. Factura por obra o trabajo ya ejecutado hasta una fecha. Es el modelo clásico en construcción e instalación: cada mes (o por hito) se certifica lo ejecutado, se firma por ambas partes y se factura. Puede llevar o no retención.
  • Retención de garantía. Importe que el cliente no paga en cada certificación (típicamente un 5 %), se acumula y se libera a los meses de la recepción, cuando no han aparecido defectos. No es un descuento, es un cobro aplazado: debes llevarlo controlado como derecho de cobro futuro, no como pérdida.

En términos generales, el anticipo se factura con IVA en el momento del cobro, y luego la factura de regularización descuenta el anticipo ya facturado. Para el detalle fiscal concreto de tu caso (base imponible, momento del devengo, retenciones por garantía), lo que te diga tu asesor fiscal manda sobre cualquier regla general.

Errores típicos que te comen el margen

Lo que se repite en los proyectos que acaban mal:

  • Hito ambiguo. «Fase de diseño completada» sin entregable concreto. El cliente alarga la aceptación un mes y bloquea la factura.
  • Facturar tarde «por no molestar». En cuanto se cumple el hito, se emite la factura. Esperar «a que el cliente esté contento con el siguiente avance» es regalar financiación.
  • Trabajo fuera de alcance sin hito nuevo. El cliente pide extras durante el proyecto y tu equipo los hace. Si no entran como hito adicional firmado, los estás regalando.
  • No conciliar avance real con facturado. Facturas el 60 % pero llevas ejecutado el 80 %: te has quedado corto y te estás financiando tú. O al revés: facturas el 60 % y llevas el 30 %, y cuando el cliente lo descubra en la recepción, discusión asegurada.
  • Perder los vencimientos. Facturas emitidas, retenciones acumuladas, anticipos sin regularizar: cada papel por su lado y nadie reclama. Un buen control de tesorería y previsión de cobros corta esto de raíz.
  • No actuar ante impagos. Un hito impagado y el siguiente avanzando como si nada. La regla sana: hito impagado, trabajo parado. Si no, acabas de proveedor financiero. Aquí hay más detalle sobre plazos de pago y qué hacer con la morosidad.

Cómo lo lleva un ERP de proyectos

Hacer esto en Excel se puede, con dos o tres proyectos pequeños. Con diez proyectos en paralelo, cada uno con cinco hitos, anticipos, certificaciones y retenciones, es ingobernable. Un ERP orientado a proyectos te da:

  • Hitos ligados al proyecto, con entregable, fecha prevista y porcentaje. El sistema avisa cuando se acerca la fecha o cuando el responsable marca el entregable como cumplido.
  • Facturación semiautomática. Al cumplirse el hito, la factura (o la propuesta de factura) se genera con los datos del contrato, la retención aplicada y el anticipo descontado. Nadie teclea importes a mano.
  • Avance real contra facturado. En cada momento ves cuánto trabajo has imputado al proyecto (horas, costes, compras) y cuánto has facturado. Si se descuadran, salta.
  • Control de retenciones. Las retenciones de garantía quedan registradas como derecho de cobro futuro, con fecha de liberación. No se pierden.
  • Rentabilidad del proyecto en vivo. No esperas al cierre para saber si has ganado dinero: lo ves cada mes. Si te interesa el detalle, cómo medir la rentabilidad por proyecto desarrolla este punto.

Si tu empresa es de ingeniería, consultoría o proyectos técnicos y arrastras esto en hojas de cálculo, en nuestra solución de gestión para ingenierías y consultoras te enseñamos cómo lo monta el ERP y qué sacas de tenerlo todo en el mismo sitio.

Preguntas frecuentes

¿Puedo pedir anticipo en todos los proyectos?

En proyectos de más de uno o dos meses, sí: el mercado lo acepta y es sano. Entre un 15 % y un 30 % a la firma es lo habitual en consultoría, ingeniería e instalación. En clientes públicos y grandes cuentas suele estar limitado o directamente prohibido por sus condiciones de contratación: ahí se compensa con hitos más cortos.

¿Qué pasa si el cliente retrasa la aceptación de un hito?

Depende de lo que ponga tu contrato. Lo recomendable es incluir una cláusula de aceptación tácita: si pasados X días laborables desde la entrega el cliente no se pronuncia por escrito, el hito se da por aceptado y se emite factura. Sin eso, un cliente puede bloquearte un cobro indefinidamente con el silencio.

¿La retención de garantía la facturo o no?

La retención se factura con el resto de la certificación (va en la base imponible y lleva su IVA), pero el cliente no paga ese importe hasta la liberación. Es decir: emites la factura por el total certificado y el cliente paga el total menos la retención. Esa retención queda como saldo pendiente de cobro con fecha futura. Confírmalo con tu asesor para tu caso concreto.

¿Facturo por hitos aunque el proyecto sea corto?

Por debajo de dos meses, con un anticipo y pago final suele llegar. A partir de ahí, siempre hitos. En proyectos de un año sin hitos intermedios, la empresa que lo ejecuta está financiando al cliente con su propia caja: no es un modelo, es un riesgo.

¿Prefieres leer primero? Que revisen mi caso

Seguir leyendo

Facturación

Modalidad Verifactu o no Verifactu: cuál elegir

Diferencias entre la modalidad Verifactu y la no Verifactu: envío a la AEAT, firma de registros, qué guarda tu programa y cuál conviene a una pyme según cómo factura.

Facturación

Verifactu para autónomos: qué te toca y cuándo

Si eres autónomo y facturas con un programa, Verifactu también va contigo. Qué te exige, las fechas tras el anuncio de aplazamiento y cómo saber si tu software cumple.